Siempre perdono a mis enemigos y me trato a ellos un poco amando. Todas las personas tienen sus propios problemas, pero los enemigos aún me tienen.
No es creada la persona para la soledad
Con los instintos espesos en la sangre.
Él puede vivir sin nombre, sin nombre patronímico,
Pero nunca vive sin caricia, sin amor.
Al alma viva san Adoración
En los pecados olvidarse a las personas no da.
Al cuerpo vivo el misterio de aspirar
Guarda y движет el género de hombre.
Y que los zares por los dogmas y las disputas
En los siglos por las guerras hacen ruido.
Sobre las ruinas que se han extinguido de la historia
¡Las palabras del amor, como las amapolas sussuran!
A.Dementev